El caso Bild: qué hacía un documento secreto israelí en un diario alemán cuatro días después de seis entierros
Oded Balaban — University of Haifa — balaban@research.haifa.ac.il
Octubre de 2026
Doscientas cincuenta y una personas fueron secuestradas el 7 de octubre de 2023. De las que fueron tomadas vivas, más de cuarenta murieron en cautiverio: la prensa israelí cuenta cuarenta y seis, CNN cuenta cuarenta. La diferencia entre las dos cifras no altera la pregunta. Cuántas de esas muertes eran evitables, y quién responde por ellas.
Lo que dijo el secretario militar
El 8 de octubre de 2026, el general de división Avi Gil dio una entrevista larga al Canal 12. Gil fue secretario militar de Netanyahu hasta mayo de 2024, es decir el oficial que llevaba la relación entre el primer ministro y el ejército, sentado en esa oficina durante casi todo el período en discusión. No es un adversario político ni un periodista.
Dijo que los rehenes “podrían haber vuelto antes”. Preguntado por si algunos de los que murieron podrían haber vuelto vivos, respondió: “Podríamos haberlo hecho”. Y preguntado directamente por si Netanyahu eligió su supervivencia política por encima de la vida de los rehenes, contestó: “Fácticamente, eso es exactamente lo que ocurrió”.
Cómo se contestó esa acusación
La respuesta de Netanyahu es la pieza más instructiva del episodio. No discutió ninguna de las tres frases. Dijo que Gil “eligió no despertar al primer ministro a tiempo” y que sus declaraciones son “un intento de ocultar la verdad simple y dolorosa sobre su propio fracaso”.
Acusado de haber antepuesto su cargo a la vida de los rehenes, contestó acusando al acusador por la madrugada del 7 de octubre. No negó el cargo: lo cambió de dueño. La oposición pidió una investigación penal y habló de traición; la oficina del primer ministro sostiene que Gil busca tapar su propia falla.
Ese movimiento tiene una versión improvisada, que es la de una entrevista, y una versión preparada, con documento robado, censor esquivado y prensa extranjera. La segunda está en un expediente judicial, con fechas y con imputados, y es la que ocupa el resto de este artículo.
El caso Bild
Lo que se publicó
El 5 de septiembre de 2024 el Jewish Chronicle de Londres publicó que Yahya Sinwar estaba rodeado por un anillo de unos veinte rehenes y que planeaba sacarse a sí mismo y al resto de la cúpula de Hamás hacia Egipto, y de ahí a Irán, por el corredor de Filadelfia. Al día siguiente, el 6 de septiembre, el Bild de Alemania publicó un documento que presentó como secreto y que describía la estrategia negociadora de Hamás: alargar, presionar psicológicamente, no cerrar. El Bild escribió que el papel se había hallado en una computadora que “se dice que pertenecería” a Sinwar, y que “se dice” que él aprobó personalmente el contenido. El alemán marca ahí, con el verbo sollen, que la atribución corre por cuenta de otros. El titular y el armado de la nota la presentan como revelación.
Las dos notas aparecieron entre cuatro y seis días después de que el ejército encontrara en un túnel de Rafah los cuerpos de seis rehenes asesinados, y en medio de las mayores manifestaciones que haya habido contra el gobierno durante la guerra. La nota del Jewish Chronicle fue retirada pocos días más tarde.
Lo que el documento no decía
Fuentes militares israelíes dijeron después que el papel no salía de la computadora de Sinwar sino de la de un comandante de rango medio, y que lo habían escrito funcionarios de nivel bajo. El propio ejército declaró que la información no reflejaba la posición de la cúpula de Hamás.
El programa Panorama de la televisión pública alemana ARD comparó el documento con lo publicado y encontró que el Bild había omitido los pasajes que mostraban que Hamás, en ese momento, sí buscaba un acuerdo. O sea que lo recortado decía lo contrario de lo que decía el papel entero.
El documento publicado contiene material que incrimina a Hamás y que nadie desmintió. Instruye a “seguir ejerciendo presión psicológica sobre las familias de los prisioneros” para que aumente la presión pública sobre el gobierno israelí. Ordena decirle a la prensa que el acuerdo fracasa por la “terquedad de Israel” y que a Hamás no se la debe “hacer responsable del fracaso de un acuerdo”. Y en todo el texto no menciona ni una vez a los civiles palestinos muertos. Una mentira eficaz necesita un núcleo verdadero. Acá el núcleo es grande, y por eso funcionó.
La diferencia es cualitativa y no de grado. Una nota falsa se desmiente. Una nota armada con un documento auténtico al que se le quitaron tres renglones no se desmiente: hay que conseguir el documento. Y el documento era secreto. El método se protege solo.
Por qué esas dos notas y no otras
Las negociaciones por los rehenes estaban trabadas en un punto preciso, y todo el mundo en Israel sabía cuál era: la insistencia del primer ministro en conservar el control del corredor de Filadelfia, la franja que separa Gaza de Egipto. Las familias de los rehenes sostenían que esa insistencia era lo que impedía el acuerdo.
Léanse ahora las dos notas con eso en la cabeza. La del Jewish Chronicle dice que Sinwar pensaba escaparse precisamente por Filadelfia. La del Bild dice que Hamás no quería acuerdo de ninguna manera. Juntas sostienen exactamente la posición que estaba en discusión, y la sostienen en el momento en que esa posición acababa de costar seis vidas.
Y no hace falta inferirlo. La nota del Bild lo dice en sus dos últimos párrafos. “También es explosivo lo que no está en el documento: el corredor de Filadelfia, en torno al cual giran las negociaciones desde hace semanas, no aparece mencionado. Y sin embargo Hamás actúa por ahora como si fuera para ella la máxima prioridad.” A continuación, explica que el corredor separa Gaza de Egipto, que Netanyahu quiere que lo controle el ejército, que Hamás exige la retirada de tropas y que por eso Estados Unidos presiona a Israel.
El artículo termina ahí, y el efecto de ese final es preciso. A Netanyahu se le reprochaba que su exigencia de conservar Filadelfia estaba trabando el acuerdo y costando la vida de los rehenes. Si Hamás no quiere realmente el corredor y sólo finge que le importa, entonces la exigencia de Netanyahu no traba nada, y los seis no murieron por ella. El lector del Bild se queda con esa conclusión, y se la queda respaldada por un documento secreto de la inteligencia militar israelí.
El censor
Hay un hecho que ordena el resto y que suele quedar afuera de los resúmenes. El documento se le presentó al censor militar israelí, y el censor prohibió su publicación.
Prohibido en Israel, el material salió por Alemania y por Inglaterra. Según la acusación fiscal, Eli Feldstein, entonces asesor de prensa en la oficina del primer ministro, esquivó al censor y lo entregó a medios extranjeros. Esa maniobra es la conducta imputada, y no depende de que el contenido fuera cierto o falso. Un documento verdadero no vuelve legal el rodeo. Eso es lo que significa que exista un censor militar: alguien decide qué se publica, y la decisión no se discute publicándolo en otro idioma.
Quién está acusado y de qué
El material salió de la Dirección de Inteligencia del ejército. Lo sacó Ari Rosenfeld, suboficial reservista que servía allí, y según la reconstrucción publicada no fue un documento sino tres: uno sobre planes de guerra psicológica de Hamás y dos redactados por la propia Dirección.
En noviembre de 2024 Feldstein fue acusado de transmitir información clasificada con intención de dañar al Estado, cargo que admite pena de prisión perpetua, además de posesión ilícita de material clasificado y obstrucción de la justicia. Rosenfeld fue acusado de transmitir información clasificada, robo por persona autorizada y obstrucción.
La acusación dice además para qué. Sostiene que Feldstein actuó para reducir las críticas públicas dirigidas a Netanyahu después de que el ejército encontrara los cuerpos de los seis rehenes, y para influir en la opinión pública israelí sobre la negociación, en particular sobre si las manifestaciones fortalecían a Hamás. Eso no es una lectura de la oposición ni de la prensa. Es lo que el Estado de Israel sostiene por escrito ante un tribunal: que se sacó secreto militar de una base de datos para aliviarle al primer ministro el costo político de seis muertos.
Esa misma lectura circuló en Israel por fuera de los tribunales, y con menos rodeos. Barak Cohen la formuló en un video público: el material filtrado al Bild tenía ese fin y no otro, aliviarle a Netanyahu el reproche por los rehenes.
Después la acusación se amplió a Yonatan Urich, asesor de Netanyahu, por entregar información secreta con intención de dañar la seguridad del Estado y por destrucción de pruebas. La fiscalía sostiene que la destrucción de pruebas consistió en cambiar de teléfono al día siguiente de las detenciones de Feldstein y Rosenfeld. Urich sostiene que nunca tuvo ni transmitió información secreta. La fiscal general anunció además que acusaría a Tzachi Braverman, jefe de gabinete del primer ministro, por obstrucción de la justicia, fraude y abuso de confianza, con audiencia previa pendiente. En febrero de 2026 el tribunal de distrito de Lod le repuso la prohibición de salir del país y la de trabajar en la oficina del primer ministro, y el Tribunal Supremo rechazó su apelación.
El tribunal de distrito de Tel Aviv fijó el 15 de diciembre de 2026 para que los acusados respondan a los cargos, más de dos años después de la acusación original. La demora viene de una disputa sobre la prueba: las defensas sostienen que no se les entregó material de la causa Qatargate, que se superpone con ésta, y los abogados de Rosenfeld acusaron a la fiscalía de ocultarles material relevante y vital. La causa sigue bajo censura parcial.
Dos preguntas que no son la misma
La objeción que más circula tiene forma de pregunta y suena razonable: si lo que publicó el Bild era verdad, ¿de qué se acusa a nadie?
Esta objeción mezcla dos cosas. La primera es si el documento era auténtico y si decía lo que se dijo que decía. Venía de otra computadora, lo había escrito otra gente, y se publicó sin los renglones que lo contradecían.
La segunda es qué se imputa, y es independiente de la primera. No se imputa haber publicado algo falso. Se imputa haber sacado material clasificado de una base de inteligencia militar, haber esquivado al censor y haberlo entregado a prensa extranjera para mover la opinión pública interna. Si el contenido hubiera sido rigurosamente cierto, los tres verbos seguirían ahí.
Hay todavía una tercera confusión, más fina. Un documento interno de Hamás prueba lo que alguien de Hamás escribió. No prueba de quién fue la negativa que hizo fracasar la negociación. Para eso harían falta las actas de la negociación, no el memorándum del adversario. Que una parte tenga por escrito una posición dura no establece que la otra haya sido flexible.
El desplazamiento
Cuando el caso vuelve a aparecer, la discusión se desplaza casi siempre hacia el mismo lugar: cómo llegaron al material, quién fue el topo, cómo lo descubrieron. Es un problema real y es el problema de los servicios.
La pregunta que el desplazamiento deja atrás es otra. Un Estado quema una fuente de inteligencia cuando lo que obtiene vale más que la fuente. Es una cuenta, y se hace. Lo que hay que preguntar es qué se obtuvo acá. No hubo ganancia operativa, no hubo ventaja militar, no hubo rehén liberado. Lo que se obtuvo fue un titular en dos diarios extranjeros, cuatro días después de seis entierros.
Discutir el topo en lugar de la cuenta, como lo hace un amigo y es lo que me motivó a redactar este artículo, es quedarse con la parte del asunto que no compromete a nadie arriba.
Lo que no está probado
Netanyahu no está imputado en esta causa y no es sospechoso en ella. Feldstein declaró públicamente que el primer ministro sabía de la filtración y la respaldaba; la oficina de Netanyahu lo niega. Eso es la afirmación de un acusado sobre quien lo nombró, hecha mientras se defiende, y no es un hecho establecido.
El caso tampoco está juzgado. Hay acusaciones presentadas, una ampliada, otra anunciada con audiencia pendiente, y ninguna sentencia. Todo lo que antecede es lo que sostiene la fiscalía, lo que informó la prensa y lo que dijeron las partes.
Lo que sí está establecido, y no lo discute ninguna de las partes, es esto. Un documento clasificado de la Dirección de Inteligencia militar, cuya publicación el censor había prohibido, apareció en un diario alemán y en uno inglés, recortado de manera que decía lo contrario de lo que decía entero, cuatro días después de que aparecieran los cuerpos de seis rehenes y en el peor momento político del primer ministro.
No hace falta saber quién lo ordenó para ver qué hizo. Movió la responsabilidad por esas seis muertes desde el hombre a quien se le estaban reclamando hacia quienes las habían cometido, y retiró del camino el único punto en que esa responsabilidad era verificable, el corredor. Una operación se reconoce por quién gana con ella, y acá el que gana tiene nombre y tiene cargo.
Dos años después, el general que fue su secretario militar dice que a esos rehenes se los podía haber traído vivos. El primer ministro le contesta que no lo despertó a tiempo.
Fuentes
“2024 Israeli secret document leak scandal”. Wikipedia, consultado el 12 de octubre de 2026. https://en.wikipedia.org/wiki/2024_Israeli_secret_document_leak_scandal
Bild. “Das plant der Hamas-Chef mit den israelischen Geiseln – zum Schaudern!”, 6 de septiembre de 2024. Texto completo recuperado del Internet Archive, copia del 6 de septiembre de 2024: https://web.archive.org/web/20240906082423/https://www.bild.de/politik/inland/bild-exklusiv-zum-schaudern-das-plant-der-hamas-chef-mit-den-geiseln-66d98503c0fd674dd9f5d092
Cohen, Barak. Video sobre el caso, Facebook, 2026. https://www.facebook.com/reel/1237182778312744/
Israel Policy Forum. “Stolen, Distorted, Leaked: How Netanyahu’s Office May Have Manipulated Classified Intelligence”. https://israelpolicyforum.org/stolen-distorted-leaked-how-netanyahus-office-may-have-manipulated-classified-intelligence-to-prevent-a-hostage-deal/
Peleg, Bar. “How Netanyahu Leveraged Leaked and False ‘Hamas Documents’ as the Hostage Protests Were Surging”. Haaretz, 2 de noviembre de 2024.
Texto cerrado el 12 de octubre de 2026. La causa continúa bajo censura parcial y no hay sentencia.
The Jerusalem Post. “Bild leak defendants Urich, Feldstein, Rosenfeld to respond to charges”. https://www.jpost.com/israel-news/politics-and-diplomacy/article-902484
The Jerusalem Post. “IDF reservist Ari Rosenfeld’s defense claims prosecutors hid key materials in Bild leak case”. https://www.jpost.com/israel-news/article-883731
The Jerusalem Post. “Prosecutors indict Yonatan Urich in classified documents affair”. https://www.jpost.com/israel-news/article-899085
The Times of Israel. “Bild said to have distorted leaked Hamas document to serve ‘Netanyahu’s goals’”. https://www.timesofisrael.com/bild-said-to-have-distorted-leaked-hamas-document-to-serve-netanyahus-goals/
The Times of Israel. “Netanyahu aide leaked stolen doc to try to ‘skew hostage deal debate’ in PM’s favor”. https://www.timesofisrael.com/netanyahu-aide-leaked-stolen-doc-to-try-to-skew-hostage-deal-debate-in-pms-favor/
The Times of Israel. “Netanyahu aide, IDF reservist indicted in security documents leak scandal”. https://www.timesofisrael.com/netanyahu-aide-idf-reservist-indicted-in-security-documents-leak-scandal/
The Times of Israel. “Netanyahu chief of staff to be indicted for obstruction of justice, pending hearing”. https://www.timesofisrael.com/netanyahu-chief-of-staff-to-be-indicted-for-obstruction-of-justice-pending-hearing/
The Times of Israel. “PM’s aide Urich charged with leaking classified info with intent to harm state security”. https://www.timesofisrael.com/pms-aide-urich-charged-with-leaking-classified-info-with-intent-to-harm-state-security/
The Times of Israel. “Senior Netanyahu aide Urich to be charged with security offenses over Bild leak”. https://www.timesofisrael.com/senior-netanyahu-aide-urich-to-be-charged-with-security-offenses-over-bild-leak/
Ynet. “The leak, the publication, the arrest: Step by step”. https://www.ynetnews.com/article/s1iueawgyl
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